Un fluido dulzón compuesto de lactosa (que aporta energía), proteínas como la caseína y grasa “sana” para crecer y desarrollar la inteligencia. Así se podría describir la leche materna. Consumirla nada más nacer pueda aportar importantes beneficios para la salud no solo durante la infancia, sino también al alcanzar la vida adulta, según revelan los últimos estudios médicos.
